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MARCAPASOS.

MARCAPASOS.

Cuando no te quise ver…

Por  René MARTINEZ DAVILA.

Este es un recuerdo personal, muy íntimo y doloroso, sorprendente e incomprendido por  todos mis hermanos que te rodearon hasta el último instante de tu presencia en esta vida y que personalísimamente  también, decidieron en medio del su dolor, ser  testigos de tu partida y de mi decisión de no hacerlo  también en ese mismo instante para no ver  tu final.

Ese fue el inicio de tu ausencia y de las explicaciones sobre mi reacción, el relato de la misma tuvo  inicialmente  la comprensión de todos mis nueve hermanos que te sobrevivíamos en ese triste día, mis cuatro hermanas y también de mis cuatro hermanos, que  admitieron de buen grado las razones de las mismas.

Ese relato no se dio  en una sola reunión familiar, fue paulatinamente como enteré a todos lo que permitió que asimilaran las circunstancias, sin embargo como suele suceder, otros familiares y amistades muy respetables, se enteraron del hecho y también provocaron  sentimientos encontrados, lo que he explicado ampliamente, todas las veces que ha sido necesario y de igual forma se ha comprendido.

Antonia  Dávila  Dávila, Viuda de Pedro Martínez Noriega, fue mi madre, como muchas madres mexicanas de la época de la Revolución Mexicana, amiga, novia , esposa y compañera de toda la vida de mi padre, ex gobernador de San Luis Potosí en un interinato de Rafael Nieto Compeán  quien fue gobernador de San Luis Potosí y diputado  propietario   al congreso Constituyente  de 1917, de quien fue  diputado suplente, Cosme Dávila, mi abuelo.

Indudablemente que Rafael Nieto,  fue el líder de ese importante grupo político potosino cuyos miembros fueron originarios de Cerritos, fue diplomático embajador en varios países de Europa, Subsecretario de Hacienda, Gobernador de San Luis Potosí, diputado constituyente de 1917, sirvió con Francisco I. Madero, Venustiano Carranza,  Alvaro Obregón director de la Comisión Nacional de Irrigación que construye la Presa de La aguja, en ciudad Mante, director  de Ferrocarriles Nacionales de México.

Desde su juventud, en lo familiar, estuvo inserta  en ese sobresaliente grupo de revolucionarios, fue madre de 13 hijos , hizo su vida junto a mi padre, quien fue acompañado por ocho pasantes de medicina de la Universidad de San Luis que se unieron a las fuerzas de Alberto Carrera Torres, des pués de incautar unas bicicletas con las que se trasladaron a Cerritos para unirse a las fuerzas del tamaulipeco.

Concluida la etapa de la Revolución, la familia se asienta en Ciudad Mante, ejerciendo su profesión de Médico Cirujano, el doctor Pedro Martínez Noriega y establece una de las dos primeras farmacias en El Mante, funda además  la primera escuela secundaria en esa ciudad y participa en la dirección y como maestro en varias materias hasta que la muerte lo alcanzo, falleciendo a los 56 años de edad..

Viuda, con doce hijos de familia, con la economía familiar quebrantada, TOÑITA, mi madre, podría pensarse sería una vida acosada por las necesidades, con pocas posibilidades de tener una vida desahogada a la que los compromisos y la angustiosa situación económica familiar en la que la pobreza amargaría su carácter, lo que hasta donde llegan mis recuerdos, no la afectaron.

Esto reveló que se trató de una mujer extraordinaria, valiente, inteligente, abnegada, luchadora, pero sobre todo, fue una mujer respetable y muy, cariñosa y caritativa y generosa y en lo familiar, muy alegre, extraordinariamente alegre a la que la angustia y la amargura no le llegaron.

Con doce hijos en edades escolares, que logró sacar adelante, a todos los que no sentimos nunca  la tristeza y la alegría de su carácter nos fuera ausente.

Desde su partida, la alegría de su carácter, nos inundó y al parecer, esa fue la razón de mi reacción de no atestiguar, con mis hermanos, su final.

“TOÑITA, POR ESO NO QUISE VERTE PARTIR Y NO ME ARREPIENTO, GUARDO EN MI MENTE TU IMAGEN  QUIERO, LLEGADO EL MOMENTO,  ENCONTRARME NUEVAMENTE CON TU ALEGRIA”.