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Esfuerzo por reducir burocracia del TLCAN se topa con pared

Agencias.- Estados Unidos, Canadá y México están en desacuerdo sobre una propuesta para fortalecer los poderes del TLCAN con el objetivo de reducir la burocracia, en tanto un importante grupo empresarial advierte que los esfuerzos para simplificar las regulaciones podrían terminar causando un retroceso.

Canadá quiere incorporar el actual Consejo de Cooperación Regulatoria (RCC, por sus siglas en inglés) de Canadá y Estados Unidos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un pacto al que Donald Trump está amenazando con renunciar.

A los defensores de la propuesta canadiense les gustaba la idea de instaurar una mayor armonización de las reglas sobre cuestiones como la seguridad alimentaria y los drones y, al mismo tiempo, agregar a México al grupo; y hacerlo también potenciaría otro objetivo de Trump de reducir la burocracia para las empresas.

Pero la iniciativa chocó contra una pared. Estados Unidos ha mostrado escepticismo sobre un consejo trilateral y ha señalado que aceptarlo puede requerir un cambio de poder -si se incorpora al TLCAN, el consejo quedaría bajo el control de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer.

Una portavoz de Lighthizer declinó comentar, mientras que un grupo empresarial que inicialmente respaldó la idea ahora está haciendo sonar las alarmas al decir que la USTR no tiene la experiencia para hacerlo.

“Ponerlo bajo la USTR no es la respuesta correcta. Este no es un lugar para resolver disputas”, dijo Maryscott Greenwood, presidenta del Consejo de Negocios para Canadá y Estados Unidos que está estrechamente involucrado en las conversaciones del TLCAN.

En una encuesta sobre las prioridades del TLCAN realizada entre los miembros del consejo de negocios, la armonización regulatoria encabezó la lista. “Nuestra preferencia es tener el statu quo de los esteroides. Si se puede hacer eso a través del TLCAN, excelente”, dijo Greenwood, quien reside en Washington. Al contrario, el cambio de poder a Estados Unidos “lo frenaría”.

Estados Unidos, Canadá y México comenzaron a renegociar el TLCAN en agosto ante la insistencia de Trump, quien dijo que el tratado estaba llevando a las empresas estadounidenses a despedir empleados y trasladar fábricas al sur de la frontera. Trump ha amenazado con abandonar el pacto e inicialmente quería lograr un acuerdo en diciembre, pero las conversaciones ahora podrían extenderse hasta 2019.

Trump también se ha jactado de recuperar ciertas reglamentaciones empresariales en el país, y el RCC ha liderado un esfuerzo conjunto con Canadá desde su creación en 2011. La cooperación reguladora es un término dormido que significa que los gobiernos alinean sus reglas para cuestiones como pruebas de seguridad que permiten que un producto pueda ser vendido.

Las reglas estandarizadas reducen los costos en aspectos tales como pruebas y etiquetado y simplifican sustancialmente el comercio para las empresas.

En Estados Unidos los esfuerzos del RCC actualmente son dirigidos por la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios (OIRA, por sus siglas en inglés), que es una división de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca (OMB, por sus siglas en inglés).

México y Estados Unidos tienen su propio Consejo de Alto Nivel para la Cooperación Regulatoria (CCR), lanzado en 2010 para estimular la cooperación en áreas como alimentos, nanotecnología y estándares de seguridad para explotación y exploración de hidrocarburos fuera de las costas.

México apoya incorporar algún tipo de RCC al TLCAN siempre que sea trilateral, una idea a la que Estados Unidos se resiste, de acuerdo con la persona familiarizada con las conversaciones.

Lighthizer generalmente favorece los acuerdos bilaterales, y se dice que Estados Unidos ha señalado que normalmente considera cualquier cooperación regulatoria relacionada con el comercio, simplemente, como una cuestión comercial, por lo tanto, es territorio de la USTR, no de la Casa Blanca. Estados Unidos habría dejado esto claro en la mesa de negociaciones.

“Ese fue un gran paso en la dirección equivocada, si de hecho eso es lo que está sobre la mesa”, dijo Greenwood. Las posiciones actuales de los países no son del todo claras y teóricamente aún podrían estar de acuerdo en preservar esfuerzos regulatorios fuera del TLCAN. Representantes de la ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, y del secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, declinaron formular comentarios.

“La preferencia sin duda sería usar el TLCAN para lo que las personas del sector privado esperaban que se usara: una forma de hacer permanente, y fortalecer, el RCC, en lugar de lo contrario”, dijo el consultor de comercio Eric Miller de Rideau Potomac Strategy Group, otro observador cercano de las conversaciones del TLCAN. “En esencia, lo estás sacando de la autoridad y la experiencia correctas para lograrlo, y entregándoselo a las personas que no tienen autoridad ni experiencia”.

El TLCAN, que entró en vigor en 1994, rige gran parte del comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, que intercambian 1 billón de dólares al año en bienes. La cooperación regulatoria ofrece mucho del incentivo económico para mejorar el acuerdo, e incorporar el RCC en el TLCAN correctamente podría ser esencial para aumentar el comercio existente, dijo Miller.

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